Mi experiencia en evaluación
Hola ¿Qué tal? En esta ocasión realizaré una reflexión acerca de la experiencia que tengo en el aspecto de evaluación, considerando el trabajo con el grupo. Partiendo del punto que la evaluación de los aprendizajes es un proceso que permite recabar evidencias, emitir juicios de valor y tomar decisiones respecto a los resultados obtenidos para mejorar, considerando también que se debe tener un enfoque formativo, que existen diversos tipos de evaluación, según el momento (diagnóstica, formativa y sumativa), y según quienes intervienen (autoevaluación, coevaluación o heteroevaluación). Además de los múltiples instrumentos que se sugiere usar para obtener evidencias según el plan y programas, tales como las “famosas” rúbricas, listas de cotejo, escalas estimativas, portafolios, pruebas escritas, entre otras, según el Plan y Programas de Estudio vigentes. Sin duda alguna, hablar sobre el tema de Evaluación Educativa, con todas sus aristas, resulta ser uno de los retos principales para el magisterio, y particularmente para mí, por todas sus implicaciones en la práctica diaria con los alumnos.
Quiero platicarles que durante mi año de prácticas, en el último año en la Escuela Normal, tuve la oportunidad de aprender un poco más respecto a la evaluación, que si bien es un tema que se aborda en diferentes momentos y desde la perspectiva de varias asignaturas durante la preparación para la Licenciatura, parece ser apenas un acercamiento a todas las implicaciones que este proceso conlleva. Fue durante el ciclo escolar 2011- 2012, al practicar con el grupo de Quinto Grado en la Escuela Primaria Anexa a la Normal, cuando el maestro que era mi tutor me brindó la oportunidad de mejorar en este aspecto, ya que por su preparación y experiencia profesional, pude observar como era el diseño de diversos instrumentos y herramientas de evaluación, sus características, la forma de utilización, además de la revisión de bibliografía que en ese momento era reciente sobre el tema, de allí algunos libros que me siguen acompañando hasta ahora en ese proceso, tales como: Evaluación del aprendizaje. Alternativas y nuevos desarrollos. De Blanca Silvia López Frías y Elsa María Hinojosa Kleen. Así como: Competencias docentes para... La evaluación cuantitativa del aprendizaje. De Patricia Frola y Jesús Velázquez. De igual manera el diseño e implementación de diversos instrumentos de evaluación durante la práctica escolar, con el apoyo y seguimiento puntual del docente a cargo del grupo. Más adelante, se abordaron los cuadernillos de evaluación, y estuve en un curso de Evaluación que los retomaba. Identifico que la mayoría de elementos con los cuales trabajo para evaluar los aprendí durante el año de prácticas.
A continuación incluyo un formato de escala estimativa aplicada para la creación de un boletín radiofónico, durante ese ciclo escolar.
Sin embargo, durante estos años frente a grupo, reconozco que la evaluación, representa un área de oportunidad, que se requiere de ser sistemáticos, de evaluar contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, siendo estos últimos los más difíciles de evaluar desde mi punto de vista. Que el diseño de reactivos requiere de todo un proceso para su validación, y que por cuestiones de tiempo y el estar frente a tres grados, a veces resulta una tarea casi imposible, recurriendo a pruebas comerciales o que circulan en la web. Otro de los aspectos que me inquieta es la toma de decisiones respecto a mejorar el proceso de enseñanza y de aprendizaje, ya que en ocasiones resulta ser sólo medición, simples calificaciones para las reuniones de Consejo Técnico, para subir al Silceq, que dan sólo una muestra del desempeño del alumno, de su aprendizaje y de las fortalezas y áreas de oportunidad que tiene como alumno y que a su vez tengo como docente. Es por ello que el estar en este diplomado, abre mis expectativas, para abordar este “complicado” aspecto desde otras alternativas que resulten más eficaces para situaciones reales frente al grupo.

Sin duda, la aseveración que haces acerca de la complejidad de evaluación se refleja en las dificultades que enfrentamos, como docentes, al momento de intentar empatar la teoría pedagógica vigente con los requerimientos institucionales y las prácticas evaluativas producto de la costumbre y el sentido común.
ResponderEliminarDoblemente complejo, si pensamos en que para superar lo anteriormente mencionado necesitamos proceder a una evaluación de los procesos evaluativos, con la intención de identificar, mediante la contrastación de la teoría y la práctica los aspectos que nos limitan al momento de tratar de ejercer una evaluación formativa.
Esto nos lleva a centrarnos en una espiral dialéctica que produciría la revisión de los procesos para asumir la retroalimentación como un hecho intermitente, es decir a una mejora constante. Es fácil señalar el qué, tenemos por delante la tarea del cómo.
Saludos cordiales.
Felicitaciones por tu entrada, y por supuesto también por el excelente dominio que manejas en torno al tema!
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